viernes, 1 de octubre de 2010

LA OPINIÓN PÚBLICA EN LA EDAD ANTIGUA

ROMA
Roma, en un principio, parece que era sólo una dependencia de la ciudad latina de Albalonga. Su primera forma de gobierno fue la monarquía, dentro de la cual ejercieron influencia los etruscos. Pero expulsados éstos, los romanos proclamaron el régimen republicano, vivamente agitado por las pugnas entre plebeyos y patricios y por las guerras.

Roma se engrandeció; pudo rechazar el acoso de los galos, sometió a los latinos y en el siglo III a.C. emprendió las guerras púnicas contra Cartago, a la cual venció. 

Entre tanto, se creó en Roma un gran malestar social  por el enriquecimiento de las clases altas, su acaparamiento de la tierra y el empobrecimiento de los plebeyos.

El pueblo romano tuvo gran vocación por la vida jurídica y las normas elaboradas; a lo largo de su historia formaron el llamado Derecho Romano que ha servido de modelo a las leyes de muchos pueblos de Europa y de América.

En la época republicana, en lugar del antiguo monarca los romanos nombraron dos gobernantes que recibían el nombre de cónsules. 
En poco más de un siglo Roma se convirtió en señora absoluta del Mediterráneo, no quedaba ninguna potencia capaz de turbar su tranquilidad. Sin embargo, la expansión territorial y las continuas guerras habían terminado con la estabilidad interna de Roma.
Para evitar las sublevaciones populares los gobernantes adoptaron la política de PAN Y CIRCO. El pan era regalado o distribuido a bajo costo y periódicamente se realizaban espectáculos gratuitos.

Después siguió la época imperial de Roma, en la cual Octavio fue el primero en ejercer el poder. Los emperadores ya no compartían el poder con nadie y cada día eran más autoritarios, por ello para mantenerse en el gobierno debían recurrir al apoyo del ejército.Durante este periodo la corrupción, la miseria y el descontento se adueñaron de Roma. 

El siglo III a. C. presenció la decadencia del Imperio Romano. Ante las difíciles condiciones de la vida, los romanos se refugiaron en religiones que les brindaban consuelo o les prometían una vida ultraterrena. Se adoptaron religiones orientales como el culto egipcio a Isis, el persa a Mitra y el cristianismo, que a penas comenzaba a aparecer en la gama de religiones.

Sin duda alguna la cultura romana tuvo una destacada participación en el ámbito jurídico, en la literatura y en el arte, en los cuales tuvieron una época de esplendor que sigue maravillando al mundo hasta nuestros días. Sin embargo, toda la grandeza de la cultura romana pareciera ser únicamente una justificación de los actos que cometían. 

El hedonismo jugó un papel importantísimo en la vida de los romanos, pues su filosofía estaba basada en el placer, exclusivamente en la satisfación (usando las raíces antiguas de esta palabra) de las necesidades primarias.  En la opinión pública romana el placer era visto como el fin mismo de la vida, como una cualidad intrínseca del existir, por lo cual se aplaudía la crueldad con afán de diversión, las orgías, las fiestas, los lujos, la comida. Todos los excesos que puede alcanzar el ser humano ya fueron conocidos por los romanos.

Sin embargo, en cuento a opinión pública y siguiendo la misma lógica del hedonismo, explicaré la forma en que era visto el amor entre parejas desde la perspectiva de un romano, Ovidio.
En su libro El arte de amar, ovidio señala que las mujeres eran exhibicionistas por naturaleza y que deseaban ser miradas, por lo cual era necesario para el hombre acudir a las carreras de caballos o al circo para encontrarse con los favores del amor.

En cuanto a lo anterior, Ovidio da consejos sobre cómo entablar una conversación con la joven a la que se quiera conquistar, entre los cuales se encuentra la mentira, pues él considera que no se debe mostrar uno tal como es, sino que debe adecuarse a los gustos y necesidades del otro para poder gustarle.

También habla sobre un concepto muy común pero poco frecuente en nuestra sociedad,la caballerosidad. Ovidio dice que debe tenerse cualquier cantidad de detalles con la otra persona, pero exclusivamente para cautivarla, por ejemplo señala que si a una hermosa mujer le arrastra el vestido al suelo la ayudes a recogerlo y puedes aprovechar para verle las piernas.

Sin embargo, cabe mencionar que hace hincapié en que todos estos pequeños detalles son muy importantes, siempre y cuando la otra persona sea frívola.

Al referirse a los festines, Ovidio también menciona que son un lugar propicio para Cupido, y es precisamente aquí donde nos muestra su visión hedonista de la vida. En principio, dice que el vino predispone al amor y ahuyenta a las tristezas lo cual nos da un claro indicio de que no se trata un amor comprometido, un amor sano que permita el crecimiento de dos seres humanos, sino la simple somera satisfacción de los instintos básicos y de la evasión de la realidad perturbadora.

La mujer es vista, como ya hemos llegado a comprenderlo, como un objeto de ornamentación de la cual se espera únicamente la belleza física, y de la cual en ningún momento se resaltan sus cualidades morales, intelectuales y emocionales.

En general, este texto nos habla de hipocresía, de decir mentiras para alcanzar el objetivo que se quiere. Tal es el caso que hasta aconseja que el hombre que pretenda a una mujer debe acercarse a la sirvienta de ésta con el fin de conocer más su intimidad, y no sólo esto sino que señala que después de haber conquistado a la mujer y si la doncella era bella podía, incluso debía, iniciar una aventura también con la sirvienta.

El texto es amplio, y nos habla de  muchos aspectos más que determinaron a la opinión pública de la Roma Antigua en cuanto al amor, definitivamente sirve como herramienta para llegar a comprender más la filosofía hedonista seguida por esta cultura.


KARINA GALLEGOS




BIBLIOGRAFÍA:
-Alvear Acevedo, Carlos. Historia universal contemporánea. Editorial Jus, México 1995.

-Ovidio. El arte de amar.Editorial Tomo, México 2005.
-Speckman, Elisa. Historia universal. Editorial Trillas, México 1993.

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